El caso de Charles Dexter Ward

Ya hemos reseñado en nuestro blog a Howard Phillips Lovecraft (1890 – 1937), más conocido como H. P. Lovecraft, escritor estadounidense y considerado uno de los autores más influyentes en el género de la literatura fantástica. (Para leer otras reseñas: Herbert West: Reanimador y Narrativa completa de H. P. Lovecraft)

Sus obras forman parte de los clásicos del horror cósmico. Una corriente literaria que incorpora en las historias de terror elementos de ciencia ficción como dioses, alienígenas o viajes en el tiempo; mientras que en las historias tradicionales de este género se apela mayormente a los relatos fantasmales o demoníacos.

En esta ocasión les traemos El caso de Charles Dexter Ward una novela corta escrita por Lovecraft en 1927 y considerada como una de los pilares sobre el que se sustenta todo el género del horror cósmico.

La historia comienza en un hospital psiquiátrico, donde uno de los pacientes (Charles Dexter Ward) ha desaparecido sin dejar rastros.

El narrador de esta historia es Marinus Bicknell Willett, doctor de la familia de Charles Ward y quien lleva adelante la investigación sobre su desaparición. De la mano del doctor Willett, nos iremos enterando sobre las causas que hicieron perder la cordura a Charles Ward.

Charles Ward es hijo de una familia de Providence (ciudad donde nació el mismísimo H. P. Lovecraft) que dedica su tiempo libre al estudio de la arqueología, las culturas extrañas y los mitos. Charles Ward comienza a obsesionarse con los estudios que llevó adelante Joseph Curwen, un antepasado suyo que experimentaba con la alquimia realizando ritos con propósitos nigrománticos.

La obsesión de Charles Ward no es infundada. Parece que Joseph Curwen ha vivido cientos de años y que ha descubierto el modo de vivir eternamente. Ward retoma la investigación de Curwen acercándose a cada paso a estudios más oscuros y prohibidos. La obsesión por este proyecto es cada vez más enfermiza y va aumentando con cada descubrimiento y cada resultado positivo que Charles Ward consigue de sus investigaciones. Así Ward comienza poco a poco a perder su cordura, embarcándose en diferentes viajes que lo llevarán a relacionarse con extraños personajes y a participar de cultos oscuros para poder continuar con los estudios nigrománticos de Curwen.

A pesar de los intentos del doctor Willett por ayudar a Charles y a su familia, Charles Ward caerá finalmente en la locura.

La trama de la historia consigue unir la magia, la alquimia, los conocimientos prohibidos del pasado y la locura, junto con una historia de tradición familiar y de obsesión por llevar a fondo un proyecto que promete la inmortalidad. Todo esto se conjuga en una novela con un final tan destacable como impredecible.

El caso de Charles Dexter Ward es una novela atrapante no solo por los elementos propios de la mitología lovecraftiana, sino por la forma de su relato en primera persona. La historia se presenta como una confesión, y este tono ayuda a crear un aura de misterio y terror que nos acompaña durante toda la lectura de la obra.

Ediciones Brontes publica esta historia junto a muchas otras del autor, como parte de su colección Fontana. Desde aquí los animamos a leerla y disfrutarla.

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Esteban Azzara

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Cuentos de Las mil y una noches

Las mil y una noches​ es una recopilación de cuentos tradicionales del Oriente Medio originalmente escritos en lengua árabe utilizando una técnica conocida como narración enmarcada, una historia principal que incluye en ella varios relatos diferentes.

La narración principal de Las mil y una noches cuenta la historia de un sultán que decide casarse cada día con una mujer distinta, y asesinarla por la noche. Las muertes se suceden una tras otra hasta llegar el turno de Sherezade, una mujer muy inteligente que decide llevar adelante un plan para aplazar su muerte. El plan consiste en captar la atención del sultán noche tras noche con historias de Oriente que se han contado durante siglos. Sherezade deja cada noche la historia incompleta, evitando que el sultán la asesine y se pierda así su final.

Entre los relatos más sorprendentes que cuenta Sherezade encontraremos el de Aladino y la lámpara mágica, el de Simbad el marino y el de Alí Babá y los cuarenta ladrones. Estas historias han sido adaptadas muchas veces en películas y cuentos ilustrados para llegar a los niños y adolescentes en todos los países de Occidente, debido a su contenido lleno de aventuras y fantasía. En esta ocasión les traemos estas tres historias como parte de la colección Fontana.

En Aladino y la lámpara mágica nos encontramos con la historia de un joven pobre que es reclutado por un brujo malvado, para que le ayude a recuperar una lámpara de aceite de una cueva mágica. Aladino encuentra la lámpara y descubre que puede invocar con ella a un genio que está obligado a servirle. Con su ayuda Aladino se hace rico y poderoso y se casa con la princesa Badroulbadour.

Esta historia se encuadra entre las muy frecuentes fábulas donde algún poderoso embaucador intenta engañar a alguien de condición más modesta, y termina siendo embaucado. Es también una historia clásica del pasaje de la pobreza a la riqueza por medios siempre excepcionales.

En la historia de Simbad el marino nos encontramos con un hombre muy joven y muy pobre que cada día trabaja en la ciudad de Bagdad cargando grandes bultos por unos pocos céntimos.

Nuestro joven personaje se encuentra un día con un anciano que se presenta como Simbad “el marino”. Tocayos y ya entrando en confianza, el anciano le cuenta al joven sobre cómo nació en el seno de una familia adinerada y cómo la mala administración de su riqueza lo llevó a la ruina. Así fue que decidió emprender distintos viajes por el mundo para rehacer su fortuna. Simbad, el rico, le contará a Simbad el pobre la historia de siete viajes maravillosos.

El cuento de Simbad el marino, se encuadra entre los relatos que realzan la existencia de un destino ineludible en la vida de los hombres.

Por último tenemos la historia de Alí Babá. Aquí nos encontramos con un pobre leñador que por casualidad fue testigo de la visita de una banda de cuarenta ladrones al escondite donde guardan sus tesoros. Este escondite cierra sus puertas de forma mágica y sólo las abre cuando sus visitantes enuncian una clave muy conocida por todo nosotros: «Ábrete, Sésamo!».

Alí Babá, que oyó la clave, entra en la cueva cuando los cuarenta ladrones se marchan y se lleva parte del tesoro a su casa.

La historia continúa contando los episodios de desgracia y fortuna en los que se ve envuelto Alí Babá tras comenzar a hacer uso de los tesoros que pudo ir llevándose de la cueva de los ladrones.

En este relato se presentan la idea del bien (representada por Ali babá), el mal (los cuarenta ladrones), la avaricia (representada por Kassim, hermano de Alí Babá quién entra a la cueva para robar algunos tesoros y en su desesperación olvida la clave que abre la puerta mágica) y la astucia (simbolizada en la criada de Alí Babá, Luz de Noche, quién lo salva en reiteradas ocasiones de la muerte). Es una historia atrapante y bastante más cruel de lo que uno pudiera esperar.

Tenemos entonces tres historias que vale la pena leer de primera mano sin ser alteradas por el filtro adaptativo de las historias infantiles. Aladino y la lámpara mágica, Simbad el marino y Ali Babá y los cuarenta ladrones, son una excusa para trasladarnos al medio oriente a través de estas historias donde el hombre se evidencia como un ser frágil y completamente a merced de su destino.

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Esteban Azzara

Así hablaba Zaratustra

Friedrich Nietzsche (1844-1900) es considerado uno de los filósofos más importantes de la filosofía occidental. La obra que hoy les presentamos (Así hablaba Zaratustra), es quizás la que mejor recoge lo esencial de su filosofía, crítica de la cultura occidental, y destinada a la creación del superhombre.

Así hablaba Zaratustra es muchas veces considerada como una obra contrafigura de la Biblia, ya que constituye un libro de cabecera para quienes buscan la verdad, o la distinción entre el bien y el mal.

Es una de las obras fundamentales de la filosofía del siglo XIX. Ediciones Brontes, por lo tanto, la trae a ustedes como parte de su Colección Fontana.

Acerquémonos un poco a la obra, dando alguna descripción breve de su estructura y contenido:

Al cumplir treinta años, Zaratustra decide alejarse de su patria para vivir en una cueva en la montaña. Allí, alejado de todo contacto humano, enriqueció su espíritu adquiriendo la sabiduría de la naturaleza. Después de diez años de soledad, decide descender de su cueva y transmitir su sabiduría a los hombres. Así fue que Zaratustra comenzó a recorrer los caminos transmitiendo un mensaje con una nueva manera de percibir el mundo.

Así hablaba Zaratustra es un libro estructurado en historias breves e independientes conectadas por la experiencia de nuestro protagonista. El texto está dividido en 4 partes:

En la primera parte es donde nos podremos encontrar la mayor cantidad de ideas filosóficas. Aquí aparecerá el concepto de superhombre, que correrá el foco de un Dios dictando la moral, para centrarse en los hombres como capaces de generar su propio sistema de valores. De esta manera se desarrolla una idea central en la filosofía de Nietzsche: la idea de que “Dios ha muerto”.

Zaratustra, mientras tanto, encontrará dificultades para poder transmitir su sabiduría a los hombres. Comienza hablando con todos para darles su mensaje, pero a cambio solo recibe burlas y caras de aburrimiento y desinterés. El profeta decide que lo mejor será hablarle a pequeños grupos que estén interesados en sus enseñanzas.

Esta primera parte de la obra finaliza con Zaratustra regresando a la montaña después de haber transmitido a sus discípulos todos los conocimientos que deseaba. Zaratustra se despide de ellos con una de las frases más significativas de la obra:

Muertos están todos los dioses;
ahora queremos que viva el superhombre.

En la segunda parte de la obra Zaratustra regresa para continuar su prédica. En esta sección veremos el desarrollo del concepto “la voluntad del poder” con el que llama al hombre a liberarse de la venganza. Al finalizar esta sección, nuestro profeta regresa a la soledad de la montaña a continuar con su reflexión.

Así da comienzo la tercer parte de la obra donde nuestro profeta se embarca a un viaje marítimo, en el que sus interlocutores serán los marineros. En las vivencias de este viaje aparecerá el concepto de Eterno Retorno, y se interpelará a los hombres para que se refugien en su propia alegría.

En la cuarta y última etapa de la obra, podemos ver al profeta ya anciano, pero con la vitalidad suficiente para reivindicar a los superhombres. Éstos serán quienes han escuchado su palabra, y de ellos dependerá la superación de la mediocridad y la construcción de una nueva clase de filósofos.

Así hablaba Zaratustra es una obra compleja donde Nietzsche despliega una enorme variedad de conceptos que le permiten armar frases concisas para expresar los pilares fundamentales de su filosofía. Si bien es recomendable acercarse a esta obra con algo de vocabulario propio de la filosofía clásica (pueden encontrar en nuestra Colección Fontana los clásicos de Platón y Aristóteles), Así hablaba Zaratustra no deja de ser el relato de un profeta que lleva su mensaje al mundo, y por lo tanto es una obra que permite ser leída de a ratos y de forma salteada, para disfrutar de la prosa de uno de los filósofos más importantes de la historia de la humanidad.

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Esteban Azzara

La Divina Comedia

Dante Alighieri (1265 – 1321), fue un poeta italiano nacido en Florencia, apodado “el Poeta Supremo”, y considerado el padre del idioma italiano.
A sus nueve años Dante se enamora de una niña, Beatriz, quien muere a la edad de 25 años y será la inspiración para la obra más reconocida de este autor: La Divina Comedia. Esta epopeya se encuadra entre las obras fundamentales de la transición desde el pensamiento medieval al renacentista, y es considerada una de las obras cumbre de la literatura universal.

La Divina Comedia relata la historia del propio Dante que despierta en una selva oscura sin saber muy bien cómo ha llegado hasta ella.
Ve a lo lejos al sol (que representa a Dios), y se dispone a llegar a él.

La obra describe el camino lleno de obstáculos que Dante atraviesa en su peregrinaje hacia Dios. En esta primera etapa de la obra, Dante se encuentra con el poeta Virgilio (autor de La Eneida y de quien hemos hablado brevemente en nuestra reseña anterior que se puede leer aquí), que le ofrece ser su guía ayudándolo en el camino hacia la divinidad.

Junto a Virgilio, Dante atravesará tres reinos: el infierno, el purgatorio y el paraíso.

El infierno está dividido en nueve círculos. Cada uno de estos círculos describe diferentes pecados y las consecuencias que sufren sus pecadores. Dante irá atravesando el infierno desde los primeros círculos donde se condenan los pecados de menor gravedad, hasta el noveno círculo donde se encuentra el mismísimo Lucifer.

La obra de Dante invoca diferentes personajes mitológicos y bíblicos. En el infierno, por ejemplo, algunos ofician de guardianes de los círculos (como Minos, Cerbero, o el Minotauro), y otros se encuentran sufriendo el castigo por sus pecados (como Judas, que se encuentra en el noveno círculo siendo masticado por Lucifer).

Al terminar el recorrido a través del reino del infierno, Dante y Virgilio llegan a una colina rodeada de agua: el purgatorio.

El purgatorio tiene la forma de una montaña o colina y se encuentra divido en siete círculos o escalones rocosos. Cada uno de estos escalones redime de un pecado capital. En la base se encuentran los de menor gravedad y llegando hacia la cima Dante y Virgilio, se encuentran con almas más purificadas.

Dante irá purgando sus pecados a medida que asciende por la colina del purgatorio dejando de lado la soberbia, la envidia, la ira, la pereza, la avaricia, la gula y la lujuria, en ese orden.

Habiendo recorrido el purgatorio, Virgilio y Dante se despiden ya que el poeta latino no es digno de entrar en el tercer reino. Así Dante sigue su camino hacia Dios a través del paraíso.

En este reino se encuentra con Beatriz, su amada, quien será su compañera de aquí en adelante.

El paraíso está formado por nueve esferas que giran en torno a Dios. En ellas también encontramos diferentes personajes poblando la esfera que sus aptitudes los llevaron a habitar. Desde el purgatorio y hacia el sol, nos encontraremos en primer lugar con quienes no cumplieron alguna promesa; en la siguiente esfera estarán los que actuaron haciendo el bien pero por fama u honor; en la siguiente, los amantes; después los sabios; luego la esfera de los que combatieron por la fe; la de los gobernantes justos; y finalmente, la esfera habitada por los que dedicaron su vida a la contemplación.

Este es, a grandes rasgos, el recorrido de Dante a través de La Divina Comedia. En su lectura podremos ver que sus personajes principales son completamente alegóricos, representan una idea, teológica o filosófica: Dante es la encarnación del hombre perdido; Beatriz representa la fe, la pureza, la revelación; Virgilio, la sabiduría, la razón.

Esta obra fue titulada originalmente por Dante como Comedia, y obtiene su título definitivo de la mano de Boccaccio (escritor italiano, autor de Decamerón y junto con Dante padre de la literatura italiana), que consideró a la obra como algo sobrenatural y agregó al título la palabra divina. En Ediciones Brontes les acercamos esta magnífica obra como parte de la colección Fontana. Una épica que se presenta desde el acervo cultural del medioevo, en un texto que organiza, sistematiza y reproduce un mapa en una transición directa hacia una cultura más renacentista.

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Esteban Azzara

Troya

En esta oportunidad queremos acercarles una breve reseña que sirva para entusiasmarlos en la lectura de tres obras del mundo antiguo que, en Ediciones Brontes, publicamos en la ya clásica colección Fontana. Estamos hablando de La Ilíada y La Odisea de Homero, y La Eneida de Virgilio.

Presentamos estas tres obras juntas ya que en ellas podemos encontrar una epopeya griega (La Ilíada), un poema épico (La Odisea) y una epopeya latina (La Eneida) que relatan las historias de diferentes héroes en torno a la mítica guerra de Troya.

En la Ilíada se nos narran los acontecimientos ocurridos durante los últimos días de la guerra de Troya.
En esta guerra a grandísima escala, podemos ver que rige un caos muy difícil de describir, una guerra clásica donde nadie manda y nadie obedece.
A pesar de esto veremos que el poeta fija su atención en algunos personajes en particular que casi escogen sus batallas: los héroes.
Así, la Ilíada se centra en la historia del ya famoso Aquiles, hijo de una diosa y dotado de facultades sobrehumanas, que en su carácter de héroe, adopta para sí una vida heroica que presupone una muerte en batalla y en plena juventud, para poder alcanzar la gloria eterna.

La Odisea, por otra parte, relata la vuelta del héroe griego Odiseo (en latino Ulises) a su hogar, una vez finalizada la guerra de Troya.
En la historia de Odiseo no nos encontraremos con un héroe guerrero al estilo de Aquiles (fuerte, ágil y que busca la muerte en el campo de batalla), sino con un héroe cuyo único fin es la supervivencia.
Quizás las principales características heroicas que podríamos encontrar en Odiseo, tengan que ver con su valor y con una inteligencia práctica con la cual consigue salir airoso de cada una de sus aventuras.

En la Eneida, por último, nos encontraremos con un tipo de épica diferente.
La Eneida fue encargada por Augusto, emperador de Roma en el siglo I a. C. con el fin de glorificar el imperio romano atribuyéndole un origen mítico.
Esto hace que la obra de Virgilio se encuentre influenciada por el espíritu de los ideales morales del imperio romano a pesar de utilizar la épica propia de los mitos griegos.
La virtud moral entonces, sustituye en Eneas (héroe de la Eneida) a la inteligencia práctica, y junto con la habilidad para la guerra nos presenta un nuevo tipo de héroe épico más justo, piadoso y respetuoso de sus costumbres cívicas.

Como siempre en nuestras reseñas, intentamos darles estrategias para acercarse a la lectura de los clásicos que publicamos en la colección Fontana.
En este caso les queremos traer a la memoria el recuerdo de la película Troya de 2004, protagonizada por Brad Pitt y que de seguro ya vieron.
Si uno quisiera tener una idea del contexto en el que se desarrollan estas historias (y solo para tener una idea del contexto, y no más que eso) esta película puede ayudarnos ya que está basada en La Ilíada de Homero,​ pero también incluye material de La Odisea, y de La Eneida de Virgilio.

Nunca está de más aclarar algo que es bien sabido: ver la película no reemplaza la lectura de estas obras. No solo por la distancia que siempre hay entre la forma escrita de una historia y el recorte audiovisual que se pueda hacer de ella, sino porque además estamos hablando de una película adaptada para encajar en los cánones morales hollywoodenses.
Así, por ejemplo, la película nos cuenta que al final de la guerra, Paris y Helena consiguen fugarse juntos de Troya privilegiando el amor sobre el honor, diferencia fundamental con las obras originales de Homero, donde el honor es el valor más importante.
La película también nos muestra una relación de parentesco entre Aquiles y Patroclo (en la película son primos), transformando la relación erótica que hay entre ellos en los textos, probablemente para adecuarse a lo que el ámbito hollywoodiense considera como “moralmente aceptable”.
No obstante, la película puede darnos un pantallazo de los personajes y ordenarnos en cuanto a qué tipo de relación hay entre ellos. Esto quizás les sea de utilidad a la hora de encarar la lectura de los libros.
En la brevedad de esta reseña apostamos por contarles lo esencial de los personajes principales de estas épicas y las diferencias fundamentales de su carácter y espíritu, dándoles también algunas claves para ayudarlos a abordar estas obras con una mayor complejidad.
Tan solo nos queda recomendarles su lectura de la mano de los tres tomos que publicamos en Ediciones Brontes como parte de la colección Fontana.

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Esteban Azzara

Don Quijote de la Mancha

Publicada inicialmente bajo el nombre de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha a comienzos de 1605, es considerada la primera novela moderna y constituye una lección magistral sobre la grandeza y la miseria de la condición humana. Es el segundo libro más traducido de la historia, solo superado por la Biblia.

Su autor, Miguel de Cervantes Saavedra (1547 – 1616) fue un novelista, poeta, dramaturgo y soldado español, quien de la mano de su obra más celebrada El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (de aquí en más El Quijote) es considerado la máxima figura de la literatura española.

El Quijote, conoció un éxito formidable al momento de ser publicada, siendo recibida por el público como una obra cómica (en palabras del propio Cervantes, como un libro “de entretenimiento”), y no como una obra literaria seria ya que se trata de una parodia de los libros de caballería muy de moda en aquella época. Este éxito inicial, sin embargo, no se tradujo en un gran beneficio económico para su autor, ya que Cervantes había vendido los derechos de su obra a un mercader de libros, quien fuera su primer editor, Francisco de Robles.

El notable éxito de la novela, obligó a Cervantes a publicar una segunda parte conocida como Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, publicada hacia 1615.

Con respecto a la trama de la novela, solo contaremos que comienza con la descripción de un hidalgo pobre, quien inmerso en la lectura de libros de caballería, decide convertirse en un caballero andante medieval. Se bautiza a sí mismo como Don Quijote de la Mancha, a su caballo como Rocinante, y elige una dama de la cual enamorarse para dar sentido a sus aventuras.

Nuestro héroe inicia así un camino guiado por la bondad y los ideales (y por el profundo amor hacia su Dulcinea), y lanzado a la aventura intenta siempre ayudar a los desfavorecidos.

“En todo el mundo no hay obra de ficción más profunda y fuerte que ésa. Hasta ahora representa la suprema y máxima expresión del pensamiento humano, la más amarga ironía que pueda formular el hombre y, si se acabase el mundo y alguien preguntase a los hombres: «Veamos, ¿qué habéis sacado en limpio de vuestra vida y qué conclusión definitiva habéis deducido de ella?», podrían los hombres mostrar en silencio el Quijote y decir luego: «Ésta es mi conclusión sobre la vida y… ¿podríais condenarme por ella? »”.

Fiódor Dostoievski, en Diario de un escritor.

En nuestras últimas reseñas intentamos proponerles algunas claves de lectura que les permitan acercarse a estos textos con algo de información para comprender por qué estas obras causaron tanto impacto.

En el caso de El Quijote, vamos a rescatar sobre todo un rasgo del que ya hablamos en nuestra reseña sobre Shakespeare (la cual puede leerse aquí), pero que destaca de sobre manera en la obra de Cervantes: los personajes influyen en los hechos, y éstos últimos en los personajes.

Este rasgo que hoy en día nos parece habitual (y casi necesario), no era lo que reinaba en los libros de caballería donde la acción “tironeaba” de los personajes llevándolos de un lugar a otro.

Cervantes, por primera vez en una novela europea, consigue llevar adelante una historia donde los personajes transforman los hechos y estos últimos transforman a los personajes.

Siendo El Quijote una obra tan innovadora en cuanto a técnicas narrativas, les ofrecemos un listado rápido con otros puntos a tener en cuenta a la hora de acercarse a la obra:

  • Presten atención a cómo Cervantes hace un pequeño resumen cada tanto para que el lector no se pierda.
  • La presentación de los personajes, en parejas, permite diálogos que descubren de manera muy natural los rasgos de cada uno de ellos.
  • El humor cargado de ironía, pero siempre respetuoso de la dignidad humana.
  • La importancia del diálogo y del lenguaje oral, que hacen la obra menos literaria, pero mucho más realista.

No obstante les proponemos tener en mente la primera de las características que hemos desarrollado (entiéndase: la evolución de los personajes en continuidad con la acción), para poder disfrutar no solo del contenido de esta obra sino de su forma y de la maravillosa narrativa de Cervantes.

La edición que les acercamos en Ediciones Brontes, cuenta con más de 600 páginas e incluye las ilustraciones que el conocido artista, pintor, escultor e ilustrador francés Gustave Doré realizó especialmente para la obra de Cervantes en 1863.

La obra está disponible en tapa blanda y también una edición de lujo en tapa dura con grabados en dorado.

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Esteban Azzara

Tragedias

William Shakespeare (1564 – 1616) no requiere de demasiada presentación. Fue un dramaturgo y poeta inglés considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal.

Sus tragedias dan vida a personajes dotados de características inherentes a la condición humana lo que hace que la obra de Shakespeare parezca siempre tan actual a pesar de haber sido gestada a finales del siglo XVI y principios del XVII.

Entre sus tragedias más reconocidas y celebradas (algunas no en su época, pero sí con el paso del tiempo), podemos destacar: Romeo y Julieta, Julio César, Hamlet, Otelo, Macbeth o El rey Lear. Son justamente estas seis historias las que nos podremos encontrar en un tomo de más de 280 páginas que publica Editorial Brontes y que reseñaremos a continuación.

La intención de esta breve reseña, no es tanto centrarse en la trama de estas tragedias, sino que intentaremos dar cuenta de las características comunes que podemos encontrar en ellas y aportarles algunos datos que funcionen como clave de lectura para entender qué es lo que ha llevado a estas obras a resistir el paso del tiempo:

Romeo y Julieta: Si bien forma parte de una larga tradición de romances clásicos, Shakespeare ha conseguido aquí, crear personajes tan arquetípicos que se convirtieron de a poco en referencia universal para hablar de amores trágicos.
Al margen de ello, el rasgo distintivo de Romeo y Julieta que queremos rescatar aquí, tiene más que ver con su estructura dramática. Shakespeare ofrece una historia que oscila entre la comedia y el drama, recurso con el que consigue generar una gran tensión. Prestar atención a estos vaivenes es un ejercicio muy interesante para quienes se estén iniciando en la escritura.

Julio César: Paradójicamente, el propio Julio César, no es el personaje principal en esta historia, ya que la trama gira en torno a la conspiración que se lleva a cabo contra el dictador romano. Sin embargo, algunos críticos han coincidido en que el espíritu de César gobierna la trama de la obra, en la medida en que todo gira en torno a su figura.
Un rasgo particular de esta obra, es la centralidad en las perturbaciones internas de los personajes, que se enfrentan a debates que ponen en juego la ética, la moral, la amistad y el honor. Nuevamente Shakespeare hace gala de su capacidad para crear personajes que sin dudas, no son ni buenos ni malos… son humanos.

Hamlet: Es la obra más extensa de Shakespeare. Se caracteriza por centrarse en los personajes y no en las acciones como solía mandar el esquema utilizado en aquella época impuesto por la obra Poética de Aristóteles. De esta manera, la obra se encuentra plagada de giros argumentales que captan la atención de sus lectores (o de su audiencia en los teatros) revelando los motivos y pensamientos de los protagonistas. Nuevamente la riqueza de los personajes es lo que da forma a la trama.

Otelo: En Otelo, encontramos un quiebre en la moral dominante de la época. Otelo es un moro, y los moros eran representados en Inglaterra, normalmente, como villanos. Shakespeare nos presenta aquí a un personaje de piel oscura pero piadoso y enamorado, en este caso, de la joven y bella Desdémona (aunque, hay que decirlo, el artífice principal de la trama de esta obra, es sin dudas el siniestro Yago).

Macbeth: Basada en la vida del rey de los escoceses entre 1040 y 1057, los conceptos claves para leer esta obra podrían ser: la ambición, la traición y la culpa.
En este sentido, es interesante prestar atención a la traición como nexo entre la ambición y la culpa. La ambición lleva a los personajes a realizar ciertas acciones. Estas acciones no necesariamente generan culpa. Pero llegado el momento, la única manera de actuar conforme a la ambición, será traicionando. La traición sí genera culpa. Es aquí que se produce el desarrollo de la trama y el tormento de los personajes en manos de la culpa, generalmente representada como algún tipo de aparición fantasmal.

El rey Lear: Los temas que articulan esta obra (intentando ser sintéticos) son la vejez, la locura, y la fidelidad de los lazos familiares.
Es muy interesante prestar atención a cómo se describen los conflictos que se generan en torno al poder y la dirección del reino.
El rey Lear dará a sus hijas igualdad de oportunidades, en lugar de heredarle el trono a Cordelia, quien se manifiesta claramente como la candidata capaz de redimir el mal por el bien.
Shakespeare nos muestra aquí, cómo la preminencia de los principios de igualdad por sobre el juicio crítico, puede no ser siempre una decisión correcta. De hecho, en este caso, es justamente lo que desata los conflictos en la obra.

Encontramos generalmente en las tragedias de Shakespeare que el mal no es únicamente presentado como externo, o como producto de una casualidad o del destino. Generalmente son los mismos personajes quienes son perturbados por algo interno a ellos mismos, que contribuye a su propia destrucción.

En este tomo de Ediciones Brontes, podremos encontrar las seis tragedias que más destacan en la obra de Shakespeare y que han dejado su huella en la literatura y la dramaturgia. Seis historias que vale la pena leer teniendo en cuenta algunas claves que nos van a ayudar a comprender mejor por qué ocupan un lugar tan destacado dentro de la literatura universal. Como último detalle, cabe mencionar que en la colección Fontana de esta misma editorial se encuentran por separado estas mismas tragedias, así como otras obras de William Shakespeare como El mercader de Venecia, Sueño de una noche de verano, La fierecilla domada, Cuento de invierno y Cimbelino.

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Esteban Azzara