La vida es sueño

Nacido en Madrid el 17 de enero de 1600, Pedro Calderón de la Barca fue soldado en la juventud y sacerdote en la vejez, algo bastante habitual en la España de su tiempo. 

Fue educado en Madrid en un colegio jesuita, y estudió en las universidades de Alcalá y Salamanca. A sus 20 años abandona los estudios religiosos para dedicarse a la dramaturgia y tres años más tarde, en 1623 dio a conocer su primera comedia, Amor, honor y poder

La obra cumbre de este autor (y obra cumbre de este período) es La vida es sueño un drama excepcional sobre la libertad del hombre y los límites impuestos por la ética de la sociedad y la razón del estado. 

Esta obra es publicada por Ediciones Brontes en su colección Fontana, y de la que intentaremos acercarles a continuación una breve reseña.

La vida es sueño es una obra de teatro estrenada en 1635 y perteneciente al movimiento literario del barroco. En ella, su protagonista, el príncipe Segismundo, se cuestiona sobre el sentido de la vida mientras se encuentra en cautiverio desde el mismo momento de su nacimiento.

Fiel al estilo barroco, La vida es sueño se centra en dos dualidades que gobernaban la época: el libre albedrío en oposición a la predestinación, y la vida real en oposición a los sueños.

El interés por estos temas es propio de este período donde la percepción del universo cambió radicalmente desde una mirada geo-centrista (el planeta tierra como centro de todo) hacia una mirada helio-centrista (el sol como centro). Estos cambios en la manera de comprender el universo se tradujeron en una conmoción espiritual que las manifestaciones artísticas plasmaron en las pinturas de la época, la arquitectura y claro, en la literatura.

En La vida es sueño, Calderón de la Barca retrata como pocos la dualidad existente entre realidad y sueños. Su personaje principal, Segismundo, encerrado por su padre en una torre desde que nació, es quien nos transmite, a través de sus monólogos los cuestionamientos sobre qué es la vida frente a los sueños. 

Al tener su vida y su realidad, los límites de la torre en la que está encerrado, para Segismundo, todo lo que esté por fuera de esa torre, pertenece al mundo de los sueños. Entonces, al concederle un buen día la libertad, ¿sale Segismundo a la realidad? ¿O entra a lo que ha considerado siempre un sueño? 

Los monólogos de Segismundo, plagados de reflexiones filosóficas, nos invitan a leerlos una y otra vez. En La vida es sueño, encontraremos una obra de rápida lectura, muy entretenida y que conecta fácilmente con el lector y transmite en cada verso la pasión y la intensidad con la que viven (o sueñan) sus personajes.

Hasta aquí he llegado, pero no quiero irme sin compartirles unas líneas del segundo monólogo de Segismundo, y recomendarles la lectura de esta obra que, como corresponde, forma parte de la gran Colección Fontana. Hasta la próxima.

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

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Esteban Azzara

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El príncipe y el mendigo

El escritor estadounidense Mark Twain, encontró en su propia vida aventurera la inspiración para sus obras literarias. Trabajó como impresor en varias ciudades, fue piloto navegante en el río Misisipi, se dedicó a la minería del oro, y luego al periodismo. Fue en este último trabajo que, oficiando de redactor,  encontró su vocación de escritor. 

Nacido en 1835 en Florida, Missouri, Mark Twain publicó su primera novela de éxito, Las aventuras de Tom Sawyer, en 1876, una historia basada en su infancia a orillas del río Mississippi. Su talento literario se desplegó por completo en Las aventuras de Huckleberry Finn (1882), otra obra ambientada a orillas del Mississipi, aunque no tan autobiográfica como Tom Sawyer. 

En esta reseña, hablaremos de la primera novela histórica publicada por nuestro autor en el año 1881: El príncipe y el mendigo.

En esta novela Mark Twain cuenta la historia de dos niños físicamente iguales, Tom Canty y Edward Tudor. Tom era pobre, un mendigo, Edward era el príncipe hijo del rey Enrique VIII de Inglaterra. Ambos niños nacieron el mismo día de 1537.

Pasados los años los niños se conocieron y a modo de juego, decidieron intercambiar sus roles por unas horas: Tom Canty tomó el lugar de Edward en el palacio y Edward tomó el lugar de Tom en su casa. 

Ambos niños enfrentaron el desconcierto de sus familiares. En el palacio nadie le creyó a Tom cuando dijo que él no es realmente Edward. Todos creyeron que el príncipe se ha enfermado o se ha vuelto loco. En la casa de Tom nadie le cree a Edward cuando dice que él es el príncipe. El padre de Tom, incluso, lo maltrata y lo castiga por sus mentiras hasta que Edward consigue escapar ayudado por un noble caído en desgracia. 

La historia continúa relatando las aventuras de estos dos niños que intentarán resolver el enredo que provocaron al cambiar sus identidades. Todo se precipita en el momento en que Enrique VIII fallece, y por consiguiente se comienzan a realizar los preparativos para la coronación del príncipe, que en verdad, no es el príncipe.

Twain nos cuenta desde su maravillosa narrativa una historia que contrapone distintas maneras de ver el mundo: la mirada de los adultos y la de los niños, la mirada de los ricos y de los pobres. 

Es una novela muy recomendable, entretenida, y para un amplio público. Esconde detrás de una historia de aventuras juveniles, una moraleja evidente: las apariencias engañan. Pero también es una novela que invita a la reflexión sobre la crueldad en la Inglaterra del siglo XVI, las desigualdades sociales, y la forma en la que percibimos nuestra identidad.El príncipe y el mendigo es uno de los muchos clásicos que Mark Twain le ha dado a la literatura universal, y por lo tanto, forma parte de la Colección Fontana que publica Ediciones Brontes.

Más información en: www.edicionesbrontes.com

Esteban Azzara

Cuentos de crímenes y fantasmas

Daniel Defoe (1660-1731)​ fue un escritor y periodista inglés, comúnmente conocido por su famosa novela Robinson Crusoe. Se lo considera padre de la novela inglesa y es uno de los primeros en cultivar ese género que poco a poco se fue popularizando en Inglaterra.

En esta oportunidad les presentamos Cuentos de crímenes y fantasmas, un compendio de relatos que aparecieron en panfletos y otras publicaciones periódicas en distintas etapas de la vida de Defoe, y que aquí les traemos publicados como parte de la Colección Fontana.

En esta edición encontraremos relatos fundacionales del género gótico y del que después se conocería como género fantasmagórico. Defoe comienza en estos cuentos un camino que después continuarán otros autores como el maestro de los cuentos de espectros Montague James (1862-1936), y que convertirán a las ghost stories en la literatura de ficción favorita en Inglaterra durante el siglo XIX.

En esta publicación encontraremos dos tipos de relatos. Por un lado, cuentos que recogen las narraciones de diversos sucesos ocurridos siempre en ambientes donde predominan la aparición de espectros y los hechos sobrenaturales. Por el otro, historias de crímenes que Defoe basa en entrevistas reales realizadas a criminales famosos de la época.

En las primeras historias, Defoe utiliza un marcado tono irónico en la voz de un narrador que no se aterroriza del todo por la aparición de espectros y la naturaleza fantasmagórica de los hechos, pero tampoco parece estar habituado a este tipo de situaciones sobrenaturales. 

Así como en las aventuras de Robinson Crusoe, encontramos numerosos mensajes críticos hacia la sociedad inglesa de principios del siglo XVIII, en los Cuentos de crímenes y fantasmas, Defoe deja plasmado su pensamiento protestante más inconformista con las hipocresías de una Inglaterra dominada completamente por la Iglesia. 

Vale aclarar que en estos relatos fantasmales no nos encontraremos con un terror al estilo Edgar Alan Poe, y tampoco con un Lovecraft. Los cuentos de crímenes y fantasmas quizás no nos generen ciertos escalofríos pero dan cuenta de los matices de una Inglaterra pocas veces tan bien descripta.

Las situaciones fantasmagóricas no se presentan en Defoe con la sorpresa de lo sobrenatural como ruptura de una realidad mundana. Los fantasmas de Defoe aparecen como algo natural y relacionado a las creencias religiosas. Se produce así un enredo entre la existencia del mundo sobrenatural y el natural, produciendo una síntesis entre ambos mundos que no nos permite comprender la existencia de uno sin acercarnos a la comprensión de la existencia del otro.

Además de los cuentos de fantasmas, en esta publicación de Ediciones Brontes, encontramos también relatos sobre crímenes y criminales famosos. Aquí podemos ver un Defoe más recostado sobre la prosa periodística. Utiliza entonces un recurso que después sólo se repetiría en la literatura contemporánea: relatar un mismo suceso desde la perspectiva de un narrador y del propio protagonista de la situación. 

Si decimos que aquí aparece un Defoe más periodístico no tiene que ver sólo con el estilo de su prosa, sino también con que basa sus narraciones en entrevistas que había realizado personalmente a criminales reales en la cárcel de Newgate. En estos relatos Defoe muestra su mejor arte literario como cronista de los sufrimientos y los pecados ajenos, siempre matizando sus relatos con algo de ironía y  humor. 

Cuentos de crímenes y fantasmas es muy recomendable para quienes gusten de la literatura clásica y de narraciones cronológicas con un escenario muy concreto: la Inglaterra del siglo XVIII. La nobleza, el clero, los artesanos y los campesinos, serán protagonistas de estas historias, entrecruzando sus acciones con la aparición de fantasmas, ladrones, criminales, y hasta el mismísimo diablo. 

Defoe despliega en esta obra su capacidad para destacar las miserias y bondades de su época, en relatos ficcionales dotados de una claridad y una visión que lo convierten en uno de los grandes autores de la literatura inglesa.

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Esteban Azzara

El caso de Charles Dexter Ward

Ya hemos reseñado en nuestro blog a Howard Phillips Lovecraft (1890 – 1937), más conocido como H. P. Lovecraft, escritor estadounidense y considerado uno de los autores más influyentes en el género de la literatura fantástica. (Para leer otras reseñas: Herbert West: Reanimador y Narrativa completa de H. P. Lovecraft)

Sus obras forman parte de los clásicos del horror cósmico. Una corriente literaria que incorpora en las historias de terror elementos de ciencia ficción como dioses, alienígenas o viajes en el tiempo; mientras que en las historias tradicionales de este género se apela mayormente a los relatos fantasmales o demoníacos.

En esta ocasión les traemos El caso de Charles Dexter Ward una novela corta escrita por Lovecraft en 1927 y considerada como una de los pilares sobre el que se sustenta todo el género del horror cósmico.

La historia comienza en un hospital psiquiátrico, donde uno de los pacientes (Charles Dexter Ward) ha desaparecido sin dejar rastros.

El narrador de esta historia es Marinus Bicknell Willett, doctor de la familia de Charles Ward y quien lleva adelante la investigación sobre su desaparición. De la mano del doctor Willett, nos iremos enterando sobre las causas que hicieron perder la cordura a Charles Ward.

Charles Ward es hijo de una familia de Providence (ciudad donde nació el mismísimo H. P. Lovecraft) que dedica su tiempo libre al estudio de la arqueología, las culturas extrañas y los mitos. Charles Ward comienza a obsesionarse con los estudios que llevó adelante Joseph Curwen, un antepasado suyo que experimentaba con la alquimia realizando ritos con propósitos nigrománticos.

La obsesión de Charles Ward no es infundada. Parece que Joseph Curwen ha vivido cientos de años y que ha descubierto el modo de vivir eternamente. Ward retoma la investigación de Curwen acercándose a cada paso a estudios más oscuros y prohibidos. La obsesión por este proyecto es cada vez más enfermiza y va aumentando con cada descubrimiento y cada resultado positivo que Charles Ward consigue de sus investigaciones. Así Ward comienza poco a poco a perder su cordura, embarcándose en diferentes viajes que lo llevarán a relacionarse con extraños personajes y a participar de cultos oscuros para poder continuar con los estudios nigrománticos de Curwen.

A pesar de los intentos del doctor Willett por ayudar a Charles y a su familia, Charles Ward caerá finalmente en la locura.

La trama de la historia consigue unir la magia, la alquimia, los conocimientos prohibidos del pasado y la locura, junto con una historia de tradición familiar y de obsesión por llevar a fondo un proyecto que promete la inmortalidad. Todo esto se conjuga en una novela con un final tan destacable como impredecible.

El caso de Charles Dexter Ward es una novela atrapante no solo por los elementos propios de la mitología lovecraftiana, sino por la forma de su relato en primera persona. La historia se presenta como una confesión, y este tono ayuda a crear un aura de misterio y terror que nos acompaña durante toda la lectura de la obra.

Ediciones Brontes publica esta historia junto a muchas otras del autor, como parte de su colección Fontana. Desde aquí los animamos a leerla y disfrutarla.

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Esteban Azzara

Cuentos de Las mil y una noches

Las mil y una noches​ es una recopilación de cuentos tradicionales del Oriente Medio originalmente escritos en lengua árabe utilizando una técnica conocida como narración enmarcada, una historia principal que incluye en ella varios relatos diferentes.

La narración principal de Las mil y una noches cuenta la historia de un sultán que decide casarse cada día con una mujer distinta, y asesinarla por la noche. Las muertes se suceden una tras otra hasta llegar el turno de Sherezade, una mujer muy inteligente que decide llevar adelante un plan para aplazar su muerte. El plan consiste en captar la atención del sultán noche tras noche con historias de Oriente que se han contado durante siglos. Sherezade deja cada noche la historia incompleta, evitando que el sultán la asesine y se pierda así su final.

Entre los relatos más sorprendentes que cuenta Sherezade encontraremos el de Aladino y la lámpara mágica, el de Simbad el marino y el de Alí Babá y los cuarenta ladrones. Estas historias han sido adaptadas muchas veces en películas y cuentos ilustrados para llegar a los niños y adolescentes en todos los países de Occidente, debido a su contenido lleno de aventuras y fantasía. En esta ocasión les traemos estas tres historias como parte de la colección Fontana.

En Aladino y la lámpara mágica nos encontramos con la historia de un joven pobre que es reclutado por un brujo malvado, para que le ayude a recuperar una lámpara de aceite de una cueva mágica. Aladino encuentra la lámpara y descubre que puede invocar con ella a un genio que está obligado a servirle. Con su ayuda Aladino se hace rico y poderoso y se casa con la princesa Badroulbadour.

Esta historia se encuadra entre las muy frecuentes fábulas donde algún poderoso embaucador intenta engañar a alguien de condición más modesta, y termina siendo embaucado. Es también una historia clásica del pasaje de la pobreza a la riqueza por medios siempre excepcionales.

En la historia de Simbad el marino nos encontramos con un hombre muy joven y muy pobre que cada día trabaja en la ciudad de Bagdad cargando grandes bultos por unos pocos céntimos.

Nuestro joven personaje se encuentra un día con un anciano que se presenta como Simbad “el marino”. Tocayos y ya entrando en confianza, el anciano le cuenta al joven sobre cómo nació en el seno de una familia adinerada y cómo la mala administración de su riqueza lo llevó a la ruina. Así fue que decidió emprender distintos viajes por el mundo para rehacer su fortuna. Simbad, el rico, le contará a Simbad el pobre la historia de siete viajes maravillosos.

El cuento de Simbad el marino, se encuadra entre los relatos que realzan la existencia de un destino ineludible en la vida de los hombres.

Por último tenemos la historia de Alí Babá. Aquí nos encontramos con un pobre leñador que por casualidad fue testigo de la visita de una banda de cuarenta ladrones al escondite donde guardan sus tesoros. Este escondite cierra sus puertas de forma mágica y sólo las abre cuando sus visitantes enuncian una clave muy conocida por todo nosotros: «Ábrete, Sésamo!».

Alí Babá, que oyó la clave, entra en la cueva cuando los cuarenta ladrones se marchan y se lleva parte del tesoro a su casa.

La historia continúa contando los episodios de desgracia y fortuna en los que se ve envuelto Alí Babá tras comenzar a hacer uso de los tesoros que pudo ir llevándose de la cueva de los ladrones.

En este relato se presentan la idea del bien (representada por Ali babá), el mal (los cuarenta ladrones), la avaricia (representada por Kassim, hermano de Alí Babá quién entra a la cueva para robar algunos tesoros y en su desesperación olvida la clave que abre la puerta mágica) y la astucia (simbolizada en la criada de Alí Babá, Luz de Noche, quién lo salva en reiteradas ocasiones de la muerte). Es una historia atrapante y bastante más cruel de lo que uno pudiera esperar.

Tenemos entonces tres historias que vale la pena leer de primera mano sin ser alteradas por el filtro adaptativo de las historias infantiles. Aladino y la lámpara mágica, Simbad el marino y Ali Babá y los cuarenta ladrones, son una excusa para trasladarnos al medio oriente a través de estas historias donde el hombre se evidencia como un ser frágil y completamente a merced de su destino.

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Esteban Azzara

Así hablaba Zaratustra

Friedrich Nietzsche (1844-1900) es considerado uno de los filósofos más importantes de la filosofía occidental. La obra que hoy les presentamos (Así hablaba Zaratustra), es quizás la que mejor recoge lo esencial de su filosofía, crítica de la cultura occidental, y destinada a la creación del superhombre.

Así hablaba Zaratustra es muchas veces considerada como una obra contrafigura de la Biblia, ya que constituye un libro de cabecera para quienes buscan la verdad, o la distinción entre el bien y el mal.

Es una de las obras fundamentales de la filosofía del siglo XIX. Ediciones Brontes, por lo tanto, la trae a ustedes como parte de su Colección Fontana.

Acerquémonos un poco a la obra, dando alguna descripción breve de su estructura y contenido:

Al cumplir treinta años, Zaratustra decide alejarse de su patria para vivir en una cueva en la montaña. Allí, alejado de todo contacto humano, enriqueció su espíritu adquiriendo la sabiduría de la naturaleza. Después de diez años de soledad, decide descender de su cueva y transmitir su sabiduría a los hombres. Así fue que Zaratustra comenzó a recorrer los caminos transmitiendo un mensaje con una nueva manera de percibir el mundo.

Así hablaba Zaratustra es un libro estructurado en historias breves e independientes conectadas por la experiencia de nuestro protagonista. El texto está dividido en 4 partes:

En la primera parte es donde nos podremos encontrar la mayor cantidad de ideas filosóficas. Aquí aparecerá el concepto de superhombre, que correrá el foco de un Dios dictando la moral, para centrarse en los hombres como capaces de generar su propio sistema de valores. De esta manera se desarrolla una idea central en la filosofía de Nietzsche: la idea de que “Dios ha muerto”.

Zaratustra, mientras tanto, encontrará dificultades para poder transmitir su sabiduría a los hombres. Comienza hablando con todos para darles su mensaje, pero a cambio solo recibe burlas y caras de aburrimiento y desinterés. El profeta decide que lo mejor será hablarle a pequeños grupos que estén interesados en sus enseñanzas.

Esta primera parte de la obra finaliza con Zaratustra regresando a la montaña después de haber transmitido a sus discípulos todos los conocimientos que deseaba. Zaratustra se despide de ellos con una de las frases más significativas de la obra:

Muertos están todos los dioses;
ahora queremos que viva el superhombre.

En la segunda parte de la obra Zaratustra regresa para continuar su prédica. En esta sección veremos el desarrollo del concepto “la voluntad del poder” con el que llama al hombre a liberarse de la venganza. Al finalizar esta sección, nuestro profeta regresa a la soledad de la montaña a continuar con su reflexión.

Así da comienzo la tercer parte de la obra donde nuestro profeta se embarca a un viaje marítimo, en el que sus interlocutores serán los marineros. En las vivencias de este viaje aparecerá el concepto de Eterno Retorno, y se interpelará a los hombres para que se refugien en su propia alegría.

En la cuarta y última etapa de la obra, podemos ver al profeta ya anciano, pero con la vitalidad suficiente para reivindicar a los superhombres. Éstos serán quienes han escuchado su palabra, y de ellos dependerá la superación de la mediocridad y la construcción de una nueva clase de filósofos.

Así hablaba Zaratustra es una obra compleja donde Nietzsche despliega una enorme variedad de conceptos que le permiten armar frases concisas para expresar los pilares fundamentales de su filosofía. Si bien es recomendable acercarse a esta obra con algo de vocabulario propio de la filosofía clásica (pueden encontrar en nuestra Colección Fontana los clásicos de Platón y Aristóteles), Así hablaba Zaratustra no deja de ser el relato de un profeta que lleva su mensaje al mundo, y por lo tanto es una obra que permite ser leída de a ratos y de forma salteada, para disfrutar de la prosa de uno de los filósofos más importantes de la historia de la humanidad.

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Esteban Azzara

La Divina Comedia

Dante Alighieri (1265 – 1321), fue un poeta italiano nacido en Florencia, apodado “el Poeta Supremo”, y considerado el padre del idioma italiano.
A sus nueve años Dante se enamora de una niña, Beatriz, quien muere a la edad de 25 años y será la inspiración para la obra más reconocida de este autor: La Divina Comedia. Esta epopeya se encuadra entre las obras fundamentales de la transición desde el pensamiento medieval al renacentista, y es considerada una de las obras cumbre de la literatura universal.

La Divina Comedia relata la historia del propio Dante que despierta en una selva oscura sin saber muy bien cómo ha llegado hasta ella.
Ve a lo lejos al sol (que representa a Dios), y se dispone a llegar a él.

La obra describe el camino lleno de obstáculos que Dante atraviesa en su peregrinaje hacia Dios. En esta primera etapa de la obra, Dante se encuentra con el poeta Virgilio (autor de La Eneida y de quien hemos hablado brevemente en nuestra reseña anterior que se puede leer aquí), que le ofrece ser su guía ayudándolo en el camino hacia la divinidad.

Junto a Virgilio, Dante atravesará tres reinos: el infierno, el purgatorio y el paraíso.

El infierno está dividido en nueve círculos. Cada uno de estos círculos describe diferentes pecados y las consecuencias que sufren sus pecadores. Dante irá atravesando el infierno desde los primeros círculos donde se condenan los pecados de menor gravedad, hasta el noveno círculo donde se encuentra el mismísimo Lucifer.

La obra de Dante invoca diferentes personajes mitológicos y bíblicos. En el infierno, por ejemplo, algunos ofician de guardianes de los círculos (como Minos, Cerbero, o el Minotauro), y otros se encuentran sufriendo el castigo por sus pecados (como Judas, que se encuentra en el noveno círculo siendo masticado por Lucifer).

Al terminar el recorrido a través del reino del infierno, Dante y Virgilio llegan a una colina rodeada de agua: el purgatorio.

El purgatorio tiene la forma de una montaña o colina y se encuentra divido en siete círculos o escalones rocosos. Cada uno de estos escalones redime de un pecado capital. En la base se encuentran los de menor gravedad y llegando hacia la cima Dante y Virgilio, se encuentran con almas más purificadas.

Dante irá purgando sus pecados a medida que asciende por la colina del purgatorio dejando de lado la soberbia, la envidia, la ira, la pereza, la avaricia, la gula y la lujuria, en ese orden.

Habiendo recorrido el purgatorio, Virgilio y Dante se despiden ya que el poeta latino no es digno de entrar en el tercer reino. Así Dante sigue su camino hacia Dios a través del paraíso.

En este reino se encuentra con Beatriz, su amada, quien será su compañera de aquí en adelante.

El paraíso está formado por nueve esferas que giran en torno a Dios. En ellas también encontramos diferentes personajes poblando la esfera que sus aptitudes los llevaron a habitar. Desde el purgatorio y hacia el sol, nos encontraremos en primer lugar con quienes no cumplieron alguna promesa; en la siguiente esfera estarán los que actuaron haciendo el bien pero por fama u honor; en la siguiente, los amantes; después los sabios; luego la esfera de los que combatieron por la fe; la de los gobernantes justos; y finalmente, la esfera habitada por los que dedicaron su vida a la contemplación.

Este es, a grandes rasgos, el recorrido de Dante a través de La Divina Comedia. En su lectura podremos ver que sus personajes principales son completamente alegóricos, representan una idea, teológica o filosófica: Dante es la encarnación del hombre perdido; Beatriz representa la fe, la pureza, la revelación; Virgilio, la sabiduría, la razón.

Esta obra fue titulada originalmente por Dante como Comedia, y obtiene su título definitivo de la mano de Boccaccio (escritor italiano, autor de Decamerón y junto con Dante padre de la literatura italiana), que consideró a la obra como algo sobrenatural y agregó al título la palabra divina. En Ediciones Brontes les acercamos esta magnífica obra como parte de la colección Fontana. Una épica que se presenta desde el acervo cultural del medioevo, en un texto que organiza, sistematiza y reproduce un mapa en una transición directa hacia una cultura más renacentista.

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Esteban Azzara